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Cultura Solidaria

Actualizado: 27 de nov de 2020

La providencia Divina, tiene un nuevo nombre: cultura de la solidaridad.


En este tiempo de presencia en el Centro Comunitario Jesús Maestro no ha dejado de sorprenderme como en lo cotidiano se puede evidenciar la PROVIDIENCIA DE DIOS. Me remonta a la convicción que debe haber en toda teresiana: no se puede dudar de las bondades de Dios, como lo expresa Santa Teresa de Jesús, madre y maestra de camino, quien, en algún momento de su vida, sintió humanamente, la incertidumbre de la escases de dineros para dar continuidad a su noble empeño de la fundación del convento de San José. “Una vez estando en una necesidad que no sabía qué me hacer ni con qué pagar unos oficiales, me apareció San José, mi verdadero padre y señor, y me dio a entender que no me faltarían, que los concertase. Y así lo hice sin ninguna blanca, y el Señor, por maneras que se espantaban los que lo oían, me proveyó”.[1]


“Y el Señor me proveyó”, ésta ha sido la experiencia que se puede evidenciar en esta obra apostólica; de manera inesperada, resultan personas de buen corazón que con generosidad van donando su tiempo o sus recursos materiales en consecución del bienestar de otros seres humanos que no conocen pero que hacen parte de su familia: la humanidad. Realidad que demuestra ese compromiso inscrito en el corazón del ser humano en relación con los otros y las otras y que desde el Centro Comunitario se ve como el nuevo nombre de la solidaridad: “El cuidado”[2].

Gracias, muchas gracias, por todas aquellas personas, de buen corazón, que desde la solidaridad se empeñan por el bien común con determinación, firmeza, constancia y perseverancia; “es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos»[3]


En este lugar - zona de frontera entre Bogotá y Soacha - y, en este tiempo, el Centro Comunitario Jesús Maestro, abre sus puertas como la posibilidad de que la cultura de la solidaridad sea el nuevo nombre del cuidado que nos debemos los unos por los otros, sin distinción de raza, credo, sexo…, simplemente, con la convicción de que estamos “a favor de la reconciliación, la solidaridad y la justicia social implicándonos en causas que buscan la humanización y la integración de personas y grupos vulnerados”[4].


Luz Marina Tello, stj.



[1] Vida 33, 12

[2] Cf. Asumir la ética del cuidado en la casa común. XVII Doc. Capitular de la Compañía de Santa Teresa de Jesús.

[3] Sollicitlldo Rei Socialis. n. 38. citado por Ibid Tony Mifsud, La cultura de la solidaridad como proyecto ético. S,J. Theologica Xaveriana 46 (1996) 345-356)

[4] Ibid XVII Doc. Capitular.

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